Una de las estructuras anatómicas y funcionales más complejas del cuerpo humano es el engranaje formado por el complejo craneofacial, el sistema orofacial y la columna cervicodorsal. Al funcionar como una unidad integrada, cualquier alteración en uno de sus componentes repercute inevitablemente en el resto.
Cuando el equilibrio entre estas estructuras se pierde, se producen síntomas intensos que afectan la calidad de vida de las personas. De hecho, la unión del cráneo con la mandíbula es la que mayor demanda de atención genera en el área de la salud.
La disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) provoca dolor crónico, cefaleas de tipo tensional, migrañas (o cuadros mixtos) y cervicodorsalgia.
Habitualmente afecta a personas de un amplio rango etario, aunque tiene mayor prevalencia en la mujer, es de etiología variada y tiene una íntima relación con las alteraciones de la postura. El círculo vicioso generado por la inadecuada posición de la cabeza, influye directamente en la columna, en la articulación y afecta la oclusión dental.
Frecuentemente, esta sintomatología impacta en funciones cotidianas como la alimentación o la comunicación y puede afectar la visión, la audición o tener consecuencias emocionales.
Un factor clave en el desarrollo y la perpetuación de esta sintomatología es el Síndrome de Dolor Miofascial (SMF), caracterizado por la presencia de «puntos gatillo» que generan dolor localizado e irradiado a diferentes regiones.
Debido a la naturaleza multifactorial de estas afecciones, el abordaje terapéutico involucra diferentes disciplinas de la salud y requiere de la máxima adherencia al tratamiento por parte de la persona, donde el autocuidado es un pilar relevante.
Generalmente desde la Odontología, se inicia el proceso de diagnóstico clínico y se evalúa la necesidad de uso de placas de miorelajación. El complemento de diagnóstico por imágenes permite determinar el grado de lesión articular. También la participación de áreas médicas especializada, completan el diagnóstico y las necesidades de abordaje especifico.
Desde la Psicología se tratan cuadros tensionales y junto a la rehabilitación completan el plan de abordaje multidisciplinario necesario.
El tratamiento desde la Kinesiología
Los tres pilares del tratamiento kinésico son: abordar el dolor, restaurar la movilidad y reeducar la función. Asimismo, es de suma importancia recuperar el control de la apertura bucal y corregir la postura craneocervical.

Las terapias manuales, incluida la manipulación intraoral, permite tratar la disfunción y el uso complementario de agentes físicos favorece el efecto analgésico.
Finalmente, la neuromodulación, el tratamiento postural y los ejercicios terapéuticos guiados, permiten consolidar los resultados a largo plazo.
Las pautas de autocuidado para el día a día, pueden ser:
• Evitar comidas duras, alimentos que requieran excesiva masticación o el hábito de masticar chicle.
• Proteger la articulación al bostezar. Limitar la apertura de la bocacolocando una mano debajo del mentón.
• Realizar auto masajes y relajación en la zona mandibular o cervical.
• Higiene postural y bucal con cuidado específicos.
• Realizar de forma regular los ejercicios terapéuticos pautados por el profesional.
La máxima recomendación es la consulta precoz a profesionales de salud y la atención de la salud bucal a edades tempranas.
Lic. Gustavo Gheller es Fisioterapeuta, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Kinefisiatría Crítica, diplomado en Kinesiología del Trabajo, Ocupacional y Laboral g.gheller@hotmail.com
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