Semanas atrás se realizó una audiencia pública clave en la ciudad de Santa Rosa, para debatir el impacto del proyecto Fideicomiso Santa Rosa Rugby Club, una propuesta que busca urbanizar y lotear un área estratégica ubicada en paralelo a la Ruta Nacional N° 5, a través de terrenos adquiridos hace varios años.
Si bien a simple vista el desarrollo representa un avance significativo para el crecimiento y la modernización de la infraestructura de la ciudad, la localización del loteo desató un profundo conflicto de intereses: la urbanización planificada se asienta directamente sobre un zona de reserva del Acuífero Santa Rosa – Anguil – Toay – Catriló.
La importancia de un Acuífero: la reserva de agua dulce de la región
El habitante de esta región muchas veces desconoce las limitaciones del territorio respecto a la disponibilidad de agua. La modernidad nos acostumbró a la solución práctica de abrir una canilla y tener agua de inmediato. Pero ¿cómo llegó ahí?, ¿de dónde viene?, ¿es realmente segura?
Habitamos una región donde las características geográficas hacen que los recursos hídricos superficiales de la provincia de La Pampa sean escasos. Por eso, el agua subterránea es la principal fuente de abastecimiento y se depende casi exclusivamente de ella. Su presencia y las posibilidades de aprovechamiento están condicionadas, principalmente, por tres factores naturales: las precipitaciones y la temperatura, la litología y tectónica, y la geomorfología.
A fin de profundizar en el tema, consultamos a Leandro Altolaguirre, especialista en la materia y activo expositor en la audiencia. Su intervención aportó una mirada técnica e histórica sobre los riesgos inminentes para el suministro hídrico regional.
La Pampa se ubica en una franja semiárida donde el agua constituye un recurso estrictamente limitante. En este contexto, los acuíferos representan la única reserva de agua dulce de la región; por lo tanto, cualquier actividad humana o edilicia que se desarrolle sobre ellos no solo pone en riesgo la reducción de su caudal, sino también la pérdida irreversible de su calidad.
Técnicamente, un acuífero es una formación geológica —compuesta por sedimentos sueltos como arenas y gravas, o rocas consolidadas— capaz de almacenar y transmitir agua subterránea. Su comportamiento depende directamente de esta matriz, la cual determina sus dos propiedades fundamentales: la porosidad (capacidad de almacenamiento) y la permeabilidad (capacidad de permitir el flujo del agua).

El acuífero Santa Rosa-Anguil-Toay-Catriló es un acuífero libre compuesto por arenas y loess eólicos, sedimentos altamente porosos que permiten filtrar y almacenar de forma directa el agua de lluvia. Este sistema funciona mediante lentes de agua dulce que flotan sobre aguas subterráneas más saladas; por esta razón, la sobreexplotación o la falta de recarga natural provocan que el agua salada ascienda, comprometiendo la calidad del recurso en las perforaciones. Así lo explicita una tesis de Maestría publicada por la Universidad Nacional de La Pampa sobre recursos hídricos locales.
Leandro Altolaguirre, estudioso de la materia, nos cuenta que hacia 1979, los estudios hidrogeológicos detallados de la región permitieron delimitar técnicamente las futuras zonas de reserva para consumo humano. Estos fueron la base fundamental para que en 1980, con la creación de la Administración Provincial del Agua (APA) y la sanción de la Ley N° 1027, se estableciera un marco legal de protección.
Gracias a estas normativas se logró restringir las actividades contaminantes y proteger la zona crítica de recarga en el sector de la Ruta Nacional N° 5, resguardando las reservas de agua dulce remanentes frente al avance urbano e industrial. Dentro de este esquema, se habilitó la continuidad del frigorífico local Carnes Pampeanas, reconociendo sus derechos adquiridos por ser preexistente en el área, pero bajo el estricto control que exige encontrarse sobre la zona de recarga, según lo expresaba Leandro.
Santa Rosa y el agua, una historia compleja
La provisión de agua potable en la capital pampeana arrastra una historia compleja. Comenzó en 1925 cuando Obras Sanitarias de la Nación realizó la primera perforación en este sistema. Entre 1934 y 1946 la explotación se trasladó al radio urbano (avenidas San Martín, Roca y Uruguay); sin embargo, el bombeo constante y la pavimentación —que impedía la recarga por lluvias— causaron su salinización y posterior clausura. Entre 1953 y 1958 se habilitaron nuevas perforaciones en la zona correspondiente a Villa Alonso, pero la sobreexplotación volvió a incrementar la salinidad con los años. Como consecuencia de este deterioro irreversible de las fuentes urbanas, la ciudad arrastró históricamente la necesidad de buscar el recurso en nuevos sitios.
Es en este punto donde cobra relevancia el año 2005, momento en que comenzó a funcionar la primera etapa del Acueducto Río Colorado; esto dio paso a un sistema mixto y coexistente que permitió mejorar la calidad del agua de la ciudad.
Estos antecedentes técnicos e históricos sirvieron como fundamentos clave ante la reciente audiencia pública, consolidándola una vez más como la herramienta democrática fundamental para que la sociedad civil sea parte activa de las decisiones territoriales y defienda un patrimonio de todos los pampeanos.
El conflicto instalado por la realización de un un nuevo Fideicomiso en Santa Rosa deja en claro que la urbanización requiere de una planificación estratégica que no siempre coincide con los intereses económicos y políticos de turno.
Evaluar rigurosamente el espacio físico y la infraestructura de servicios básicos, como el agua y las cloacas, es la única vía para garantizar la sostenibilidad y mejorar la calidad de vida de la comunidad.
Hoy, el futuro del desarrollo urbano de Santa Rosa pende de un hilo que depende, directamente, de la protección estricta de su propia agua.
Fuente consultada: Tesis de Maestría en Ciencias Hídricas de Laura Wisner (UNLPam)
Guillermina Porcel Tavernelli. Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente. Mujer, soñadora, curiosa e intuitiva, poseedora de pensamiento crítico guillerminatavernelli@gmail.com
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