La actividad física, el deporte y el cambio climático, están relacionados. Los deportistas en forma individual o colectiva y los eventos deportivos, contribuyen a la contaminación de entornos naturales.
Las personas durante sus rutinas físicas diarias o las competencias de futbol, pedestrismo, ciclismo y pruebas combinadas, entre otras, generan basura, descartan plásticos, papel, restos de alimentos, sin respetar los lugares destinados al depósito de basura.
Los deportes motores generan grandes emisiones de gases o ruidos y el descarte de residuos, neumáticos o combustible, es una constante.
Durante las competencias automovilísticas grandes cantidades de público se movilizan, instalan campamentos que modifican ambientes naturales, los fogones dicen presente y aumentan los riesgos de incendios accidentales.
El uso inadecuado de sanitarios, deposiciones en lugares no permitidos y falta de instalaciones apropiadas, favorecen la contaminación.
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Los organizadores de competencias marcan circuitos, modifican escenarios naturales, descartan plásticos, sin mensurar el impacto en el medio ambiente.
La realidad dice que cuando la comunidad deportiva regresa a su casa, el ambiente natural queda fuertemente impactado y el tiempo de recuperación, es proporcional al daño recibido. Y no solo afecta al ecosistema o la biodiversidad, también influye en la salud de las personas.

Por ejemplo, la inhalación de sustancias tóxicas afecta el rendimiento deportivo y causa problemas respiratorios o cardíacos.
Paradójicamente, advertimos sobre los perjuicios deletéreos de la inactividad física o el sedentarismo y afirmamos que el ejercicio es una herramientas poderosas para prevenir o tratar enfermedades. No obstante, contaminamos el ambiente y perjudicamos la salud de las personas.
Afortunadamente, existe evidencia científica, que permite afirmar que incluso en zonas con mala calidad del aire o contaminadas, la actividad física tiene beneficios para la salud.
La comunidad deportiva debe tomar conciencia sobren esta realidad y reducir el impacto ambiental durante la práctica deportiva individual o colectiva, en el marco de actividades amateur o competitivas.
Cada persona debe ser consciente del nivel de contaminación que genera su actividad y minimizar las consecuencias.
Es necesario convertirse en agentes del cambio, autodefinirse como personas ambientales, generar movimiento saludable y forzar políticas de gobierno eficientes.
Debemos:
- Hacer actividad física y prevenir la contaminación.
- Fomentar el manejo responsable de la basura.
- Combatir las causas de incendios y generar conciencia ambiental.
- Proteger el medio ambiente y reducir el impacto que genera las actividades deportivas.
- Pensar en los niños, adolescentes o jóvenes deportistas que van a heredar entornos gravemente la contaminados.
La salud en general y la deportiva en particular están en peligro. Combinar deporte con sostenibilidad ambiental, es fundamental para proteger la salud humana y el medio ambiente.
Lic. Gustavo Gheller Fisioterapeuta, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Kinefisiatría Crítica, diplomado en Kinesiología del Trabajo, Ocupacional y Laboral g.gheller@hotmail.com
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