Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo se aproximan, y también las vacaciones de verano. El espíritu festivo, las despedidas de año, las cenas y los brindis, invitan a flexibilizar el autocontrol de los hábitos saludables.
Diciembre es sinónimo de alegría, reencuentros, pero también de consumo excesivo de alimentos ricos en grasas y azúcares. La ingesta de alcohol supera lo habitual, al igual que otras sustancias, que puede interactuar entre sí o con medicamentos y tener consecuencias negativas para la salud.
El impacto digestivo o metabólico está asegurado y de acuerdo al nivel exceso, se altera la calidad del sueño. Además, puede tener impacto cognitivo, reducir los niveles de energía y varias consecuencias más.
Las personas que realizan actividad física y deporte, deben tener presente estos cambios en sus rutinas diarias y extremar los cuidados de la salud. Y para los sedentarios la recomendación, es doble. Los efectos perjudiciales para la salud, secundarios al sedentarismo y la inactividad física, se potencian con la excesiva ingesta.
Lo que es importante destacar
• El exceso de alcohol afecta la capacidad para regular la temperatura y genera deshidratación. Entrenar con resaca disminuye el rendimiento, aumenta el riesgo de lesiones y favorece el agotamiento.
• El ejercicio intenso después de comidas copiosas o una noche de consumo excesivo, exige esfuerzo adicional, con alto riesgo cardiovascular.
• ¡Es imposible compensar los excesos con actividad física intensa! Comúnmente se recurre al falso mito de la transpiración como medio para perder grasa o desintoxicarse. La actividad física aeróbica bajo el sol, con ropa impermeable o envueltos con materiales plásticos no disminuye la grasa ni elimina el alcohol, solo es un mecanismo del cuerpo para regular la temperatura.
A los festejos y excesos de las fiestas, sumamos la estación del año. El clima predominante en verano, es un factor para tener en cuenta durante la actividad física y el deporte.
Es recomendable evitar la exposición solar y el calor en horarios pico. Además, priorizar la hidratación, la dieta saludable y evitar el exceso de consumo.
La clave es disfrutar los festejos de fin de año, sin comprometer la salud, con moderación en el consumo y mantener la actividad física. Optar por lo opuesto es perjudicial para la salud.
Los consejos para un diciembre y un verano más saludable
1. Moderación en la comida y la bebida. Evita los excesos y alternar bebidas alcohólicas con agua, para mantener la hidratación.
2. Mantenerse activo y escuchar el cuerpo. Priorizar ejercicios de baja intensidad sobre entrenamientos de alta exigencia, después de un día de fiesta.
3. No abandonar la actividad física adaptado las rutinas. El ejercicio puede amortiguar el impacto del consumo, con la debida planificación.
4. Priorizar el descanso, con una adecuada higiene del sueño. El descanso reparador es vital en la recuperación física y mental post festejos.
La salud no se toma vacaciones. Elegir la moderación activa permite mantener los cuidados básicos y evitar los excesos sedentarios.
La salud no se negocia, tampoco durante el verano. Controlar el consumo de comida y bebida, potenciando la actividad física, es la mejor inversión para empezar un buen año.
Lic. Gustavo Gheller Fisioterapeuta, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Kinefisiatría Crítica, diplomado en Kinesiología del Trabajo, Ocupacional y Laboral g.gheller@hotmail.com
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