De generación en generación: madre e hijo pasaron por la segunda temporada del podcast Ya No Hay Acá presentado por La Pampa Noticias, InfoPico e Infotec4.0 y nos contaron todo sobre la familia detrás de helados Cechetto.
Lo que comenzó en 1956 como un pequeño emprendimiento de resiliencia en General Pico tras la pérdida de un pilar familiar, se transformó en una de las firmas más emblemáticas de La Pampa.
Con siete décadas de trayectoria, Helados Cecchetto (y su firma administradora y de producción, Productos Pampeanos) representa un caso de estudio sobre cómo adaptar una empresa familiar a los vaivenes económicos de la Argentina, manteniendo intacta la calidad tradicional mientras se abraza la reconversión tecnológica.
En un mano a mano imperdible, Silvia Marina Anconetani (3.ª generación) y su hijo Matías Severino (4.ª generación e ingeniero) repasan los hitos, las crisis y el trasfondo humano de una marca que ya forma parte de la identidad regional.
De las recetas caseras de Francisca a la Zona Franca
La historia arranca a mediados de los cincuenta cuando Francisca Gilardengi de Cecchetto queda viuda. Siendo una destacada cocinera, comenzó a elaborar helados de forma artesanal en un pequeño local sobre la calle 17, al lado del tradicional Bar Cecchetto. La pequeña producción del día rápidamente conquistó a los piquenses.
Con el paso de las décadas, la empresa atravesó períodos de gran expansión nacional —llegando a distribuir en la Costa Atlántica, Río Cuarto y Buenos Aires—, hasta que las sucesivas crisis económicas exigieron una reestructuración estratégica. Tras superar la salida de la convertibilidad mediante un acuerdo pionero de reestructuración financiera, la firma tomó decisiones clave: achicar la estructura de locales propios y trasladar su planta de fabricación a la Zona Franca de General Pico bajo la firma Productos Pampeanos.
Hoy, la planta cuenta con capacidades operativas de nivel internacional:
- Capacidad de producción: 1.800 litros de helado por hora.
- Red de distribución: Cobertura para 45 a 50 heladerías de clientes y revendedores, además de la provisión a restaurantes, supermercados y comercios de la región.
- Empleo: Una nómina de 35 empleados fijos que asciende a más de 50 en plena temporada alta.
Tercera y cuarta generación: el diálogo entre tradición y tecnología
Uno de los aspectos más ricos de la dinámica actual de Cecchetto radica en el complemento profesional entre madre e hijo. Marina, con más de 40 años vinculada a la empresa y orientada a la gestión administrativa y financiera, aporta la mirada estratégica y la prudencia acumulada en años de batallas económicas. Matías, formado como ingeniero, impulsa la modernización de la planta, la automatización de procesos para aliviar la mano de obra y la búsqueda constante de nuevos sabores.
«No necesitamos que sea tan grande para poder manejarla. Hay que ser una empresa eficiente, que preste un muy buen servicio y que la gente nos reconozca por la calidad», señala Matías al proyectar el futuro de la firma.
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La innovación no solo pasa por las nuevas maquinarias italianas incorporadas recientemente, sino también por la sustentabilidad energética: la planta en Zona Franca ha dado un salto hacia la autosuficiencia operando con inyección de energía solar mediante paneles fotovoltaicos.
Calidad e innovación: la fórmula que resiste a las modas
En un mercado sumamente competitivo como el piquense —donde conviven cerca de diez marcas en una ciudad de 70.000 habitantes—, Cecchetto sostiene su posicionamiento basándose en la excelencia de materia prima y la relación precio-calidad.
- Especialidades genuinas: Su clásico Dulce de Leche cuenta con un 40% de dulce de leche heladero en su fórmula, respetando la elaboración tradicional sin bases aromatizadas artificiales.
- Seguridad alimentaria: Desarrollaron una línea exclusiva de productos certificados Sin T.A.C.C., elaborados en procesos diferenciados para garantizar la inocuidad a la comunidad celíaca.
- Nuevas tendencias: Cada año prueban una decena de sabores nuevos para adaptarse a los gustos cambiantes de la sociedad (como el furor reciente del pistacho o las nueces pecán).
Más allá de la fábrica: arte, familia y arraigo pampeano
La historia de Cecchetto también habla del equilibrio personal. Fuera de las planillas financieras, Marina Anconetani ha desarrollado una destacada carrera como artista plástica en pintura abstracta, exponiendo su obra en Buenos Aires, Estados Unidos e incluso Suiza, además de coordinar exposiciones colectivas con artistas de todo el país.
A 70 años de aquellos primeros helados de doña Francisca, la familia Cecchetto-Anconetani reafirma su compromiso con la industria local. Una historia de resiliencia, trabajo codo a codo con sus empleados y orgullo pampeano que continúa escribiéndose hacia las futuras generaciones.
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