Hay lugares que nos marcan para siempre, paisajes que moldean nuestra identidad y vivencias que se transforman en refugios emocionales. Para las hermanas Ana Laura Vicenz (35) y Ana Julia Vicenz (42), ese lugar fue y seguirá siendo el campo El Refugio, en la zona rural de Doblas, La Pampa. Tras más de cuatro décadas de trabajo, la jubilación de su padre marcó el fin de una etapa y el comienzo de un duelo compartido. Sin embargo, lejos de convertirse en una pérdida silenciosa, esa nostalgia floreció en un proyecto lleno de identidad, diseño y memoria: “Seré Refugio”.
Raíces campestres y vocaciones complementarias
Nacidas en Darregueira y criadas hasta la infancia en el campo pampeano El Refugio, las hermanas crecieron en estrecho contacto con la naturaleza y la vida rural. Con los años, la vida las llevó por caminos profesionales distintos pero profundamente complementarios.
Ana Laura, la menor, es diseñadora gráfica. A los 18 años se radicó en Buenos Aires para estudiar y, tras años de experiencia en la industria textil, hoy trabaja de manera independiente de forma remota. Esta modalidad le otorga la libertad de viajar a La Pampa -entre otros lugares- y llevar su trabajo a cualquier parte.
Por su parte, Ana Julia, la mayor, eligió el camino de la educación. Estudió Ciencias de la Educación en General Pico y en 2009 se mudó a Casbas (partido de Guaminí, provincia de Buenos Aires), donde hoy se desempeña como profesora en el Instituto de Formación Docente y directora de un Centro de Formación Laboral. Madre de dos hijos de 13 y 9 años, combina la docencia con su pasión por la historia y la simbología patria.
“Somos opuestos complementarios: ella es Géminis y yo Sagitario. Siempre tuvimos esas ganas intactas de hacer algo juntas, pero la distancia y la rutina lo postergaban”, cuenta Ana Julia.
Un tatuaje, un duelo y el nacimiento de la marca
El punto de inflexión llegó cuando su padre se jubiló tras más de 40 años de labor en el campo. De repente, el lugar donde celebraban cumpleaños, Años Nuevos e infancias enteras dejó de ser su espacio cotidiano.
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Durante un reencuentro en Casbas, decidieron simbolizar este cambio con un gesto definitivo: hacerse un tatuaje juntas con la palabra “Refugio”.

A partir de esa marca en la piel nació la idea de materializar la marca: “Seré Refugio”. El nombre juega con un doble significado: es un homenaje a la tierra que las vio crecer y la promesa afectiva de que, sin importar la distancia, siempre serán el refugio de la otra.
Diseño ilustrado a mano y valor patrio
El punto de partida del emprendimiento fue un pañuelo diseñado por Ana Laura durante un taller de estampación textil. Para el estampado ilustró la flor de cardo -la preferida de su padre- combinándola con elementos de la simbología patria y campestre.
A diferencia de otros productos en el mercado, “Seré Refugio” no utiliza recursos ni imágenes descargadas de internet. Todos los motivos son dibujados a mano por Ana Laura: pañuelos, mates y losas con diseños tradicionales que evocan el recuerdo de los abuelos, escarapelas y accesorios patrios.

“A mí me pasaba que dibujaba cosas y quedaban guardadas en la computadora sin que nadie las viera. Con el apoyo e impulso de mi hermana me animé a materializarlas. Tuvimos una recepción hermosa”, explica Ana Laura.
El debut en la feria y el desafío de crecer a la distancia
Su prueba de fuego fue en el mes de agosto, durante la Expo Apícola en la localidad de Doblas, su pueblo natal. Aunque el proyecto nació como un pasatiempo para compartir tiempo juntas y divertirse, el éxito fue inmediato.
“Fue nuestra primera expo y no esperábamos semejante respuesta. Nos dimos cuenta de que encontramos un nicho y de que a la gente verdaderamente le emociona lo que ve”, destacan.
El proyecto cuenta además con un fuerte respaldo familiar: sus padres colaboran activamente en el armado de los empaques, la logística de insumos en Buenos Aires y el montaje. Actualmente, evalúan sumar a su madre, ya jubilada, en las tareas cotidianas.
El principal desafío que enfrentan hoy es la logística y la distancia. Para mejorar el envío de productos accesibles como mates o pañuelos sin que los costos de flete encarezcan la compra.
Proyecciones a futuro
Con la mirada puesta en el crecimiento progresivo de la marca, Ana Laura y Ana Julia planean incorporar líneas de productos exclusivos, siempre vinculados a la tradición: mates de calabaza y cuero, remeras y sombreros.
“Seré Refugio” mucho más marca de objetos y accesorios: es la transformación de un duelo en arte, el rescate de la memoria afectiva y la demostración de que las raíces y el amor fraternal pueden acortar cualquier distancia.
Seré Refugio, objetos con identidad Instagram.com/sere.refugio/
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