El hombro es una articulación única y, por consiguiente, posee características propias. Forma parte de un complejo biomecánico que le permite ser la articulación más móvil del cuerpo humano y está compuesto por cinco articulaciones que trabajan en perfecta sincronía.
El húmero se une a la escápula y esta, a su vez, a la clavícula. La clavícula se articula con el esternón y el deslizamiento de la escápula sobre las costillas, sumado al espacio subacromial, completan este complejo engranaje que, cuando pierde su armonía de movimiento, resulta de difícil recuperación.
El hombro sacrifica estabilidad en favor del rango de movimiento y esta es su mayor debilidad, que se trasforma en un factor predisponente para lesiones.
Al planificar rutinas de fortalecimiento, es común cometer errores, fundamentalmente por no entender su funcionamiento ni contemplar la sincronización muscular necesaria.
Aquí radica la contradicción que este artículo pretende destacar.
Lesiones por técnicas equivocadas
El ejercicio físico y el fortalecimiento están ampliamente recomendados por sus múltiples beneficios, pero una técnica errónea o una indicación inadecuada, genera lesiones.
Actualmente, es marcado el aumento de patologías de hombro asociadas a la actividad física y es un motivo frecuente de consulta a profesionales de la salud. Su diagnóstico y tratamiento requiere de la intervención de diferentes especialidades para recuperar la salud articular.
El dolor puede manifestarse durante el movimiento, de forma constante o incrementarse por la noche y es clave comprender su origen multicausal, donde la mala técnica se ve favorecida por alteraciones posturales, estabilidad precaria de la articulación y desequilibrios musculares.
La alteración funcional, la limitación del movimiento, el déficit muscular progresivo acompaña el cuadro. La pérdida del ritmo escapulo humeral y la inestabilidad son las manifestaciones más graves.
El origen de la lesión es la desconexión entre la carga y el control del movimiento, no es culpa del ejercicio en sí. El error radica en la tendencia a priorizar el peso sobre la biomecánica y no contemplar la compensación de la cintura escapular.
Es común encontrar lesiones de hombro en:
• Personas jóvenes, relacionadas con esfuerzos o traumatismos, favorecidas por la falta de cuidados biomecánicos.
• Personas laboralmente activas, asociadas a trabajos pesados o repetitivos sin cuidados ergonómicos básicos ni preparación para el gesto laboral.
• Adultos mayores, vinculadas a procesos degenerativos de la articulación combinados con técnicas de fortalecimiento inadecuada.
Para el diagnóstico es primordial evaluar antecedentes, causas posibles y la postura de la persona.
El tratamiento exige modificar las actividades habituales, reposoarticular y rehabilitación. La prevención es la máxima recomendación, basada en la higiene del movimiento articular y el cuidado de la postura, durante la actividad física.
Evitar sobrecarga, observando la ergonomía laboral y deportiva es el mejor consejo.
Y es importante destacar que la lesión detiene el progreso físico y genera un ciclo de inhibición muscular, con riesgo de transformarse en una patología crónica.
El objetivo debe ser lograr hombros fuertes y funcionales, donde la fuerza no comprometa la armonía articular.
Lic. Gustavo Gheller es Fisioterapeuta, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Kinefisiatría Crítica, diplomado en Kinesiología del Trabajo, Ocupacional y Laboral g.gheller@hotmail.com
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