El dolor definido como un fenómeno complejo, personal e intransferible, es la principal causa de consultas en el sistema de salud.
Su atención genera altos costo, tiene gran impacto en la calidad de vida de las personas y es la principal causa de ausentismo laboral o discapacidad.
El dolor puede ser acompañado por múltiples comorbilidades, como depresión, trastornos del sueño, inmunosupresión y falta de socialización.
Cada persona lo siente en forma diferente, aunque el causante sea el mismo, es una experiencia sensorial y emocional desagradable, generalmente asociada a lesión de tejidos o alteración fisiológica.
Puede ser intermitente, constante, localizado o generalizado y puede ser agudo o crónico.
El dolor agudo es secundario a una patología, es de aparición repentina, una vez diagnosticado y tratado desaparece.
También puede ser refractario a tratamiento y transformarse en crónico.
El dolor crónico, es la perduración del síntoma en el tiempo, no responde a tratamientos y genera desequilibrio en el estado de salud.
La cronicidad puede evolucionar y transformar el síntoma en enfermedad, alterando la calidad de vida de la persona y su entorno familiar.
Las opciones terapéuticas pueden ser no farmacológicas, farmacológicas o intervencionistas y el abordaje interdisciplinario, es el que mejor resultado genera.
Dentro de la terapia no farmacológica, la rehabilitación tiene un rol preponderante en el manejo del dolor. Si el paciente no se rehabilita, el alivio del cuadro mórbido tendrá corta duración.
La kinesioterapia y los agentes físicos son una forma de abordar el dolor, pero el abordaje funcional holístico, contemplando aspectos físicos, emocionales o conductuales de la persona, es la mejor opción.
El movimiento utilizado como elemento terapéutico, corrector de hábitos o posturas, favorece la prevención de complicaciones y en conjunto con abordaje psicológico, relajación o terapias cognitivas conductuales, es altamente recomendado.
¡Advertencia!
Es fundamental, advertir sobre el curanderismo y la intrusión en el ejercicio de las ciencias médicas, que ofrecen curas mágicas a personas que están en situación de extrema vulnerabilidad, en búsqueda del ansiado alivio.
Reconocer prácticas o curas ancestrales, pueden ser beneficiosas en determinadas circunstancias, respetar creencias o costumbres sin estigmatizar a quienes las practican, puede formar parte de la estrategia, pero la educación en salud y la atención de profesiones, no puede ser sustituida.
El tratamiento y abordaje del dolor es terreno fértil, para el desarrollo de inescrupulosos usurpadores de la ciencia médicas y la sociedad en su conjunto debe combatir el intrusismo profesional, denunciando la ausencia legal de autorización.
Es necesario:
Modificar viejas creencias y comportamientos en relación al dolor.
Desafiar opiniones negativas o catastróficas sobre el dolor.
Abordar la salud psico física y los hábitos de vida de la persona, como formadores de la experiencia del dolor, evitando conductas que refuercen el cuadro sintomático.
Explorar la naturaleza del dolor, su origen y cómo factores externos, actúan.
En resumen, el abordaje terapéutico interdisciplinario a cargo de profesionales de la salud en principio, continuado por actividad física progresiva, individualizada y supervisada, favoreciendo la participación de la persona en actividades de interés, es la máxima recomendación.
Y reducir la potencial discapacidad provocada por dolor, aprendiendo a convivir con el mismo, minimizando su impacto, adoptando estrategias de autocuidado en la búsqueda de un equilibrio saludable, es otra recomendación.
Lic. Gustavo Gheller Fisioterapeuta, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Kinefisiatría Crítica, diplomado en Kinesiología del Trabajo, Ocupacional y Laboral g.gheller@hotmail.com
Este contenido es posible gracias al apoyo de nuestros lectores y auspiciantes. Compartí esta nota, opiná, y publicitá en nuestra web, para promover un periodismo distinto en la región: Contacto y Publicidad. La Pampa Noticias, un medio distinto.


La Pampa 2025







