Muchas pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades que no siempre están relacionadas con el contexto económico, sino con creencias arraigadas en su forma de gestionar.
Tras analizar el ecosistema emprendedor y a diversos especialistas en la materia, estoy convencida de que estos mitos impactan directamente en los resultados del negocio.
En el día a día de las pymes, es común repetir ideas que parecen lógicas, pero que rara vez se cuestionan. Sin embargo, muchas de estas prácticas terminan afectando el crecimiento, la organización interna y el rendimiento de los equipos.
Uno de los mitos más extendidos es pensar que “los recursos humanos son solo para empresas grandes”.
Esta creencia lleva a postergar decisiones clave sobre el equipo. En mi experiencia, y en lo que la práctica me demuestra, ocurre lo contrario: cuanto más pequeña es la empresa, mayor impacto tiene cada incorporación y cada rol dentro de la organización.
Los recursos humanos y financieros son limitados. Cada nuevo empleado o cada rol adicional puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Un nuevo miembro del equipo puede asumir múltiples responsabilidades y su desempeño puede influir directamente en la productividad general.
Otro error frecuente que he observado, es asumir que “contratar es una cuestión de intuición”. Sin procesos claros ni criterios definidos, las decisiones suelen basarse en percepciones. El resultado suele ser rotación, desajustes en los equipos y costos que se repiten en el tiempo. Las investigaciones de Harvard Business Review son tajantes: una mala contratación puede representar entre el 30% y el 50% del salario anual del puesto.
También persiste la idea de que “si el negocio funciona, no hace falta ordenar la gestión interna”. Este enfoque suele sostenerse hasta que aparecen problemas como conflictos, caída en el rendimiento o dificultades para sostener el crecimiento.
Las organizaciones con buenas prácticas de gestión tienen hasta tres veces más probabilidades de superar a sus competidores ¿Realmente podemos permitirnos ignorar esa ventaja?
Los mitos del liderazgo
Otro punto donde debemos ser autocríticos es el liderazgo. En muchas pymes se cree que la experiencia o la antigüedad son suficientes para liderar equipos. Sin embargo, liderar implica habilidades específicas como comunicación, toma de decisiones y gestión de conflictos.
Datos de Gallup muestran que solo el 23% de los empleados a nivel global se encuentra comprometido con su trabajo, lo que refleja el impacto de una gestión inadecuada de las personas.
Finalmente, enfrentemos el mito más silencioso: «ordenar la empresa lleva tiempo y no es urgente».
Esta creencia posterga decisiones que, a largo plazo, terminan siendo más costosas y complejas. Tomar medidas proactivas para organizar la empresa desde un principio es fundamental para asegurar una gestión eficiente y un crecimiento sostenible.
Desarmar estos mitos no implica complejizar la gestión, sino simplificarla. Ordenar roles, definir procesos y acompañar a quienes lideran equipos puede marcar una diferencia concreta en los resultados.
Revisar lo que creemos saber es el primer paso indispensable. Si queremos que nuestras pymes dejen de simplemente «sostenerse» y empiecen a crecer de verdad, debemos empezar por profesionalizar nuestra mirada sobre el equipo y los procesos. El costo de no hacerlo es, simplemente, demasiado alto.
Mg. Vanesa Sanso. Inspirar Consultora @consultorainspirar inspirarconsultora@gmail.com
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