Un informe del Ministerio de Economía publicado en el día de ayer advirtió que el stock bovino argentino no logra superar el «techo» de los 51 millones de cabezas, estancado desde el 2021. Mientras que la provincia de La Pampa registra una de las caídas más profundas de la región. Perdimos más de 113.000 animales en el último ciclo.
La ganadería argentina atraviesa un momento de estancamiento y en nuestra provincia los números rojos son más intensos. Según los últimos datos, el stock bovino nacional retrocedió a 50.967.319 cabezas, marcando una caída interanual del 1,36%. Sin embargo, al poner la lupa sobre La Pampa, la cifra se dispara: la provincia sufrió una retracción del 3,84%, casi el triple que el promedio del país.
El «goteo» pampeano en números
En el último año, el rodeo pampeano pasó de rozar los 3 millones de animales a quedar en 2.852.794 cabezas. Esto significa que en solo doce meses desaparecieron de nuestros campos 113.882 animales.
La preocupación de los especialistas no radica solo en la cantidad, sino en la calidad de esa caída. El impacto más fuerte se sintió en la categoría de vacas, que hoy apenas superan los 1,2 millones de unidades. Para una provincia que es el «motor de la cría» en el país, perder vientres es, básicamente, comprometer la producción de terneros de los próximos dos años.
Categoría Stock Actual (La Pampa)
Vacas 1.239.720
Terneros/as 642.976
Vaquillonas 359.074
Novillos/itos 551.980
Total General 2.852.794
¿Por qué La Pampa sufre más?
Varios factores explican por qué nuestra provincia encabeza la pérdida de stock junto a Buenos Aires y Santa Fe:
El látigo climático: Si bien las lluvias han regresado de forma dispar, el arrastre de las sequías anteriores obligó a muchos productores del centro y oeste pampeano a «alivianar» los campos, vendiendo vacas que hoy son difíciles de reponer.
La «liquidación» de vientres: El encarecimiento de los costos y la falta de financiamiento accesible han empujado al productor a vender hembras (el capital de trabajo) para cubrir baches financieros.
Presión fiscal y macroeconomía: En un contexto donde la deuda pública provincial y las metas de recaudación marcan el pulso de la economía, el sector ganadero reclama herramientas que permitan la retención de terneras para revertir la tendencia.

El riesgo de perder terreno
Históricamente, La Pampa ha sido proveedora de genética y terneros para los sistemas de engorde de todo el país. Hoy, con una eficiencia de destete que ronda el 65,2%, la provincia produce buenos resultados por animal, pero el «techo» nacional de 51 millones de cabezas actúa como una sombra sobre las aspiraciones de crecimiento local.
«Si no se generan condiciones para que el productor pampeano se quede con la ternera en el campo, el stock seguirá erosionándose», advierten desde los sectores gremiales agropecuarios.
La realidad es clara: Argentina no crece en stock desde 2021 y La Pampa está sintiendo el golpe con más fuerza que sus vecinos. El desafío para el 2026 será frenar esta sangría y recuperar los niveles productivos que hicieron de nuestra provincia el corazón ganadero de la Argentina.
Lo positivo
Sim embargo, y por otro lado, el informe redactado por SENASA resalta que la mejora en los indicadores de eficiencia junto con un contexto de demanda sostenida y precios firmes, podrían será la base de una recuperación para los próximos años. Siempre de forma gradual.
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