La Pampa se encuentra hoy en una situación de vulnerabilidad tecnológica frente a los fenómenos climáticos extremos. Mientras el radar meteorológico de Anguil cumple 18 meses de inactividad, la puesta en marcha del nuevo equipo en Santa Isabel se demora, dejando a la provincia «a ciegas» ante tormentas severas.
Esta falta tuvo consecuencias directas en la provincia el 18 de febrero cuando una severa tormenta que no pudo ser anticipada afectó a Santa Rosa y Toay con lluvias intensas, vientos huracanados y granizo que provocaron la caída de más mil árboles, voladura de techos, caída de 500 postes de luz, cientos de autos afectados, paredes, ventanas, y otros daños que aún están siendo reconstruidos.
El «apagón» de Anguil: un reclamo que llegó a Nación
La vicegobernadora de La Pampa, Alicia Mayoral -a cargo del Ejecutivo por una licencia del gobernador-, elevó esta semana un pedido formal y urgente al Gobierno Nacional —específicamente al Ministerio de Economía y a la Secretaría de Obras Públicas— para la reparación inmediata del radar ubicado en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Anguil Ing. Agr. Guillermo Covas.
Datos clave del conflicto
El radar de Anguil se encuentra fuera de servicio desde mediados de agosto de 2024. Está ubicado en una posición estratégica, sobre la Ruta Nacional 5, cubre el centro-este de la provincia y zonas productivas clave para la provincia.
Se trata de un radar Doppler de doble polarización (Banda C), esencial para detectar nubosidad y precipitación, también granizo. La información emitida es utilizada por el Servicio Meteorológico Nacional para la emisión de alertas tempranas de tormentas y fenómenos de alto impacto.
Las consecuencias de la falta de este equipo probablemente impidió prever con exactitud la magnitud de la tormenta del pasado 18 de febrero de 2026, que causó destrozos masivos, caídas de árboles y voladuras de techos en Santa Rosa y alrededores.
El reclamo de la vicegobernadora hace hincapié en la urgencia de solucionarlo para evitar que se repitan situaciones como esta que afectan a los ciudades, las ciudades y los sectores productivos.
El radar del Oeste: a un paso de la operatividad
En contraste con la situación de Anguil, el oeste pampeano aguarda la activación del radar de Santa Isabel, una pieza fundamental del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME).
Aunque la estructura principal y el domo (desarrollados por la empresa argentina INVAP) ya han sido montados, su puesta a punto final enfrenta retrasos. Desde el Gobierno Provincial indicaron que se cumplieron todas las etapas locales, pero restan las conexiones finales de infraestructura y la integración de datos por parte de Nación.
Por qué es vital el radar de Santa Isabel
El nuevo radar brindará una cobertura inédita. Históricamente, el oeste de la provincia careció de monitoreo en tiempo real. El monitoreo ayudará a la prevención de inundaciones y sequías, ya que permite un seguimiento preciso de las cuencas hídricas compartidas.
Cabe destacar que se trata de una «adaptación al cambio climático». Ante eventos cada vez más erráticos, esta tecnología es la única defensa técnica para poblaciones aisladas.

Un sistema productivo bajo riesgo
Para el sector agropecuario, la falta de estos radares no es solo un problema de «pronóstico», sino de seguridad económica. Sin datos de doble polarización, es imposible distinguir entre una lluvia intensa y una caída de granizo inminente, lo que afecta la toma de decisiones en plena campaña agrícola.
«Sin estas herramientas, la provincia está a ciegas. No podemos depender de imágenes satelitales que tienen retraso cuando una tormenta severa se desarrolla en minutos», advierten especialistas meteorológicos de la región.
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